San Luis, Tertulias de la Aldea

“EL CHOCHO” NOS CANTA

Por José Villegas                              

No hay que guardar la patria: La Patria debe flamear/ con su gloria azul y blanca/ que no es motivo humillante/ el revés de una batalla/ lo que importa es la nobleza/ y la razón de la causa. /

La Patria debe flamear/ su esbeltez azul y blanca./ Que no es motivo humillante/ el revés de una batalla./ Cristo llegó hasta la cruz/ y hoy su gloria lo agiganta./ Si alguien guarda la bandera/ luego de la acción infausta,/ que recuerde que la lucha/ está· apenas comenzada/ y los héroes exigen/ que no guardemos la Patria. /

Si alguien guardó la bandera/ luego de la acción infausta/ que recuerde que los héroes/ nos llaman a enarbolarla/ la lucha recién empieza/ y no hay que guardar la Patria. / 

Crucificaron a Cristo/ y hoy su gloria lo agiganta. /

Cristo también fue a la cruz/ y hoy su gloria lo agiganta.

Cristo llegó hasta la cruz/ y hoy su gloria lo agiganta. /

II

Sellemos el juramento/ por la sangre derramada/ de volver por nuestros fueros/ con la razón de la causa. /

La fuerza no da derechos, / es la ley de los piratas. / No será en vano el esfuerzo, / ni tantas vidas cegadas,/ no descansará el país/ con el alma lacerada,/ el triunfo que será nuestro/ es compromiso de raza./  

Desdichas mías  

Soy la paloma que gime/ en el bosque abandonada/ tiene el alma traspasada/ por un profundo dolor,/ el que vive sin amor/ como patria en el desierto,/ el que siempre halló cubierto/ sus desdenes y amarguras,/ en la frente llevo escrito/ el cielo y la desventura. 

II 

Soy pena, soy amargura/ soy dolor y sufrimiento/ soy el que en todo momento/ triste vive sus pesares/ soy el que tiene a raudales/ lágrimas para invertir( el que no supo mentir/ con fineza y con dulzura/ y en pago de ese cariño/ recibo solo amarguras./ 

III 

Los astros del firmamento/ los conté una noche oscura/ conté por cosa segura/ las variaciones del tiempo/ conté las leguas del viento/ conté los peces que había/ los astros originales/ los conté día por día/ pero no pude contar/ las grandes desdichas mías./  

Calle para recordarle

Ancha la calle de Hilario/ ancha la pena que tengo/ pena la de Hilario Cuadros/ pena la que tengo adentro./ Se fue por la calle larga/ por la calle larga vuelve/ Hilario trae en los ojos/ noche y llanto que lo envuelve./ Por la calle ruedan cantos,/ rezos de libro y rosario/ cogollos de penas hondas/ que se brindan por Hilario./ Calle del niño Lucero/ sendero de Luna vieja/ desde su manto estrellado/ va renovando una queja./  

EL VINO  

Me gusta un vaso de vino/ que me refresque primero,/ que me bulla por las venas/ como un torrente de fuego,/ que me llegue al corazón/ porque me siento más bueno./ Ha de ser porque es la sangre/ y el alma del Nazareno,/ que las brindó burbujeante/ a sus doce compañeros,/ en la cena legendaria/ que nos evoca el recuerdo./ Por eso es que yo bendigo/ la misión del viñatero,/ con sacrificio y tesón/ de sol a sol año entero/ custodiando ese tesoro/ que Dios puso en los viñedos./ 

El vino siempre preside/ la mesa del opulento,/ más yo ruego que no falte/ en la mesa del hombre modesto,/ pan y vino cada día/ así como el Padrenuestro./ Que nadie, nadie prescinda/ del vino para un festejo,/ ya que ofrecer una copa/ es como brindar afecto,/ es el cariño de amigo/ que se desborda del pecho./ Con previsión el Creador/ puso la nieve en los cerros/ para nutrir a las parras/ con las agüitas del cielo,/ agüitas puras y claras/ donde se mira el Lucero. /

Bendición de la bandera nacional el 25 de mayo de 1812 por el canónigo Juan Ignacio Gorriti sostenida por Manuel Belgrano en la Catedral de San Salvador de Jujuy. Pintura de Luigi De Servi.