Reportajes

Enzo Alan Rosales-22/08/2021

Mi nombre es Enzo Alan Rosales, tengo 26 años, nací en Villa Mercedes, provincia de San Luis. Hijo de Alicia Raquel Díaz y de Roberto Gustavo Rosales. Tengo cuatro hermanos: mi hermana mayor María Belén, Guillermo, Gustavo, y Agustín Nicolás, en ese orden, yo soy el hermano menor. Convivo con mi señora Carla Adriana Díaz quien hoy en día es mi compañera de vida, gracias a Dios es la madre de un hermoso hijo que tenemos: Lorenzo Román Rosales. Mi hijo heredó el nombre del mejor jugador que vi yo en mi vida que es Juan Román Riquelme. En estos tiempos de pandemia pude aprovechar al máximo el crecimiento de mi hijo que es lo más hermoso que tengo hoy en la vida.

Mi niñez transcurrió en el barrio Independencia. Ahí viví toda mi infancia y adolescencia. Los sábados se jugaban partidos de fútbol de barrio, mis amigos eran todos más grandes que yo, todos tenían la edad de mi hermano más grande, esos partidos eran duros y ásperos y a veces no me dejaban jugar por miedo a lastimarme, porque yo siempre fui flaquito. Esos días me despertaba con la ilusión de jugar esos famosos campeonatos de barrio y guardo los mejores recuerdos, pero del que jamás me voy a olvidar fue cuando jugué mi primer partido, esa tarde me comí una terrible patada, enseguida se me acercaron todos y mi hermano en particular me decía que no fuera a llorar, con esa idea de que el fútbol “es para hombres” y bajo la amenaza de que si lloraba no jugaba más. No lloré, me la banqué y desde ese momento me acostumbré a jugar con gente mucho más grande en edad y en físico que yo, por eso cuando debuté a los 15 años en el fútbol profesional no me costó nada, eso se lo debo a mi hermano mayor.

Gracias a Dios vengo de una familia muy futbolera donde se vivía hablando de fútbol. Mi papá fue un gran árbitro que se consagró dirigiendo muchos Torneos y Campeonatos Federales y hasta llegó a ser terna en un partido por la Copa Argentina. Mis abuelos y mis tíos también fueron muy fanáticos del fútbol, pero le debo mucho a mi madre por el gran esfuerzo que ella hacía en llevarme en bicicleta a todos los partidos para que no faltara, lo que hizo por mí no tiene palabras de agradecimiento.

Creo que mi carrera como futbolista fue y sigue siendo bastante buena, aunque en varias oportunidades la suerte no estuvo de mi lado. Tengo el convencimiento de que todavía puedo llegar a algo que me cambie la vida y si no llegase lo mismo estaré agradecido a Dios por la salud que me brindó siempre para poder practicar este hermoso deporte.

Hubo muchos momentos duros en mi vida, uno de ellos fue con la enfermedad que afrontó mi madre, a mi me tocó vivirla estando en Bs. As., pero la vida es tan bella que ya no sufre más esa enfermedad, realmente ese fue un antes y un después porque mi cabeza como deportista cambió mucho y en su momento me volví a la ciudad por ese mismo tema.

Otro momento, pero este si fue muy especial y maravilloso, fue el nacimiento de mi hijo, no encuentro palabras para describir el amor incondicional que siento por él. Dios me dio la gracia de poder ingresarlo entre mis brazos al campo de juego del estadio La Pedrera para disputar una final, esa imagen quedará guardada en mi mente y en mi corazón para toda la vida.

Me defino como una persona buena, que siempre voy con buenas intenciones a donde me toque jugar, y en lo personal siempre trato de ayudar en lo que más pueda. Vengo de una familia humilde pero muy unida, eso es lo que me ha caracterizado todo este tiempo.

Antes era de enojarme bastante dentro del campo de juego, con el tiempo vas creciendo, vas madurando y mejorando eso que realmente no es bueno. La emoción, en este presente, pasa por hacer un gol y festejarlo con mi hijo. Mi pasión es el fútbol y obviamente River, vengo de una familia bien gallina. Es raro que me vean enojado, siempre estoy haciendo reír a los que más quiero, mi familia.

Mi tiempo libre está destinado a la familia, el disfrutar de las pequeñas cosas, ya sea de ir a sentarnos a una plaza, al parque, a comer en familia. Mis padres han sabido inculcarme por sobre todas las cosas el manejarme con el respeto y la humildad, y lo tengo bien en claro.

La amistad es algo extraordinario, a través del deporte me ha tocado conocer a mucha gente, tengo muchas amistades, aunque las más grandes son las de Diego y Hernán, quienes son los padrinos de mi hijo. Siempre que los he necesitado han estado conmigo y la familia, en las buenas y malas.

San Luis es sin dudas es la mejor provincia del país, es admirable vivir aquí, por mi profesión me ha tocado vivir en otras provincias y ver a través de ello otras realidades muy distintas. La gente de afuera se queda sorprendida por todo lo que tenemos acá, yo me siento feliz y orgulloso de vivir en esta hermosa tierra.