San Luis, Tertulias de la Aldea

Los encomenderos

Por José Villegas (*)

Fundador Eminente, Acta Ausente, Encomienda Presente

Otros datos por demás roborativos de fundador y fecha también nos indican que ya en el año 1595, el 15 de enero, Francisco Muñoz de Aldana toma posesión del Carrizal, ante el Alcalde Don García de Reinoso y en presencia del Escribano público y de cabildo Don Alonso de Villegas. Así, Francisco Muñoz se convierte en el primer poblador de lo que hoy es el Municipio de Estancia Grande. Las semillas de la Puntanidad fueron sembradas por aquellos primeros pobladores dedicados al laboreo de la tierra (al principio chacras de cultivo de maíz), al comercio de la madera (primeras plantaciones de álamo) y la cría de algún ganado.

Pero volviendo al tema del acta ausente, pocos son los investigadores de nuestro pasado, entre los que rescato al Dr. Jesús Liberato Tobares, con quien comparto la tesis planteada certera y responsablemente en su trabajo sobre la Historia de Santa Bárbara, que han apelado a las fuentes testimoniales, es decir la tradición oral.

Así se pone en conocimiento de nuestro perplejo raciocinio, algunas crónicas de sucesos indudablemente veraces que aseguran que allá por los años del 1600, los encomenderos españoles afincados en Mendoza, enojados porque desde San Luis las autoridades capitulares no les permitían disponer (entiéndase apropiarse vilmente) de los indios para pasarlos (entiéndase venderlos) a sus pares de Chile, habían “convencido”, (desde luego no gratis), a funcionarios custodios de los archivos Reales mendocinos para hacer desaparecer el Acta de la fundación de San Luis.

Recordemos que a través de la Encomienda, el Rey asigna a quienes han prestado servicio a la Corona, un grupo de habitantes autóctonos, que deben trabajar en forma forzosa en las explotaciones agrícolas. Así el “favorecido “encomendero se convierte en dueño, amo y señor de aquellos “desalmados”, es decir los que “no tenían alma”. Todo esto pese a que en la Bula “Sublimis Deus” de 1537 por fin el Papa Pablo III reconocía que “los indígenas americanos son hombres y poseen alma y racionalidad”. De todos modos no olvidemos que para que se produjera esta acción “benevolente” del padre del catolicismo hubieron transcurrido 45 años desde la llegada de Colón a “las Indias”, con un saldo de miles y miles de originarios muertos, obviamente de muerte no natural.

(*) Segunda parte

Bula del papa Paulo III “Defensa de los indígenas”. Da por supuesta la racionalidad del indígena -en cuanto que los indios son hombres-, declara que tienen el derecho a su libertad, a disponer de sus posesiones, evitando todo tipo de crueldad.