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El Reino

Entrevista exclusiva a Claudia Piñeiro, autora de la serie que se estrenó en agosto en Netflix y despertó polémica

Por Majo Corvalán

“El viejo mundo muere, el nuevo tarda en aparecer y en ese claroscuro surgen los monstruos” …

El 13 de agosto se estrenó la serie “El Reino” en la plataforma Netflix, escrita por Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro. De inmediato generó polémica, presentaciones judiciales y opiniones a favor y en contra. 

La serie tiene un elenco estelar y entre sus protagonistas se encuentran Diego Peretti como el pastor Emilio Vázquez Pena, Chino Darín como Julio Clamens, Nancy Dupláa como Roberta Candia, Joaquín Furriel como Rubén Osorio, Peter Lanzani como Tadeo Vázquez Pena y la sanluiseña Mercedes Morán como la pastora Elena Vázquez Pena.

Claudia Piñeiro es escritora, guionista, dramaturga, se desempeñó en el periodismo gráfico y ganó premios nacionales e internacionales en literatura, teatro y periodismo. Entre sus publicaciones se destacan las novelas “Las Viudas de los jueves”, por la que recibió el Premio Clarín de Novela 2005, “Tuya”, y “Elena Sabe”, distinguida por el Premio LiBeraturpreis 2010 .

Ha publicado, también, cuentos para chicos y obras de teatro.

Su producción literaria, teatral y periodística, alcanzó reconocimiento a través de diversos premios nacionales e internacionales, como el XII Premio Rosalía de Castro del PEN (Club de Poetas, Ensayistas y Narradores de Galicia) que honra la trayectoria literaria de cuatro autores sobresalientes en lengua portuguesa, castellana, catalana y vasca.

Durante el debate sobre el derecho al aborto en el Congreso, en 2018, aportó a la labor de cabildeo en las estrategias diseñadas por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Cuando el proyecto de ley llegó a la cámara alta, Claudia le envió un claro mensaje al senado: “Si ustedes me dicen que no pueden votar porque el cura los reta, tienen que dedicarse a otra cosa”.

En una entrevista exclusiva con La Opinión y La Voz del Sud cuenta detalles sobre el proceso creativo y el impacto de la serie. El thriller, que por el momento se compone de 8 capítulos, relata las ambiciones de un pastor evangélico que busca llegar al poder como candidato a presidente. En el camino se muestra la fe, el fanatismo, lo místico, la corrupción y esos claroscuros que describe la frase de presentación de Antonio Gramsci.

-¿Cómo surgió la idea de El Reino?

-Surgió de reunirnos con Marcelo y de tirar distintas ideas de posibles series que nos hubiera gustado contar y esta nos pareció que era la que más nos interesaba. Empezamos a trabajar en ella.

Nos interesaba mucho el tema de la post verdad  de algunos fenómenos que veíamos en Latinoamérica, de partidos de derecha que iban juntando sus agendas con determinados miembros de determinadas religiones como la evangélica, la católica y otras.

Así fue apareciendo… Lo primero que hicimos fue pensar en los personajes principales y secundarios, y la trama la fuimos sacando de eso mismo que pensamos con respecto de esos personajes. La trama, de alguna manera, es una excusa para poder contar quienes son esos personajes.

-¿Qué lectura social te permite trazar esta ficción?

-La lectura que tuvimos desde el primer momento era mirar un poco lo que estaba pasando en Latinoamérica y también en Estados Unidos, viendo cómo Trump llega a las elecciones muy apoyado en las iglesias evangélicas y de ahí para abajo. Jeanine Áñez en Bolivia que entra al golpe de estado con la biblia en la mano, Bolsonaro en Brasil, El Salvador que también hacen un autogolpe con la biblia y los militares entrando al Congreso con las dos cosas. Entonces ahí hay una agenda que junta cosas muy conservadoras, partidos conservadores que se juntan con agendas muy conservadoras sobre el derecho de las personas y eso se ve en el mapa de todas las Américas.

También se ve en España con el Vox (partido político) y también se debe ver en otros países que nosotros no leemos en los diarios, porque los diarios cada vez tienen menos noticias internacionales y uno no sabe lo que sucede en todos lados.

Pero evidentemente es uno de estos movimientos que hace la historia de la humanidad hacia ciertos lugares y luego los hará hacia otros. Parecería que ahora vemos olas de lo que pasa en algunos sitios, lo que genera volver a discutir cuestiones que nos parecía que no eran discutibles como la violencia de estado, el matrimonio igualitario, el derecho al aborto, la violencia de genéro, etc. Todos los derechos que se habían ganado ahora vuelven a ser cuestionados desde la ultraderecha.

-¿Qué desafíos enfrentaste como escritora durante la  pandemia por COVID-19? 

-Nosotros ya habíamos escrito todos los capítulos pero solo llegamos a grabar un tercio de la serie, entonces durante la pandemia lo que hicimos fue reescribir escenas que nos parecían que con los protocolos nuevos no se iban a poder grabar. Esto nos obligó a cambiar varias escenas e incluso conflictos que ya no podían ser desarrollados de la manera que los habíamos pensado y eso fue buenísimo porque nos hizo repasar todo el guion, sabiendo quiénes eran esos personajes, porque ya los habíamos visto en acción en el cuerpo de los actores, que además le habían agregado mucho valor a esos personajes que hasta entonces eran solo escritos en nuestra cabeza. 

La escritora cuestionó el intento de censura de la tira de ficción.

¿Qué implicó para vos el estreno de El Reino?

El estreno de El Reino fue algo muy diferente a todo lo que me pasó en mi carrera porque fue un estreno mundial en 190 países el mismo día. Durante ese fin de semana era de lo único que se hablaba en las redes sociales, ibas a comer y todo el mundo hablaba de El Reino, eso no me había pasado. “Las viudas del jueves” es una novela que leyó muchísima gente pero a lo largo de un tiempo, no es que en tres días a full todo el mundo habló de eso. A Marcelo también le pasó con Tango Feroz pero en el desarrollo de un tiempo.

Acá fue como un tsunami de gente que vio la serie y eso te deja la vara muy alta, porque hay mucha expectativa sobre cómo va a seguir esto. A quien le gustó la serie y está esperando una segunda temporada, está esperando una serie de la misma calidad y ojalá que la podamos hacer, pero es una gran presión como escritores el éxito de esta primera temporada y honrarlo en la segunda.

-¿Qué generó la serie en Latinoamérica?

-Le fue muy bien a la serie, en Uruguay estuvo bastante tiempo primera, en Paraguay estuvo tercera y tiene que ver con que hay un actor,  Nicolás García Hume, que es paraguayo y también es parte de la serie el actor uruguayo Alfonso Tort.

En esos países le suma el interés el ver a sus compatriotas en escena, pero desde Brasil nos han llegado un montón de pedidos de entrevista de los diarios principales, porque sienten que hay una relación entre la serie y lo que sucede ahí.  

También la serie va haciendo su camino en España y en muchos lugares, que se puede leer desde la misma situación de esos países y que, aún sabiendo que es una ficción argentina, podrían trasladarse a sus propios lugares.

-¿Recibiste amenazas o hubo acciones en contra de tu trabajo? ¿Cómo lo enfrentaron?

-Lo de las amenazas ya está, cada tanto aparece algún pastor, pastora o alguien que pide censurar la serie pero por suerte no avanzan y todo lo malo que la pasamos prefiero dejarlo en el olvido y mirar para adelante.

Esto es una ficción, no habla de pastores o de una iglesia real, habla de situaciones que pueden ser verosímiles o no. De hecho, después del estreno tuve un montón de mensajes reales de personas abusadas o que le sacaron su casa o su dinero.

La ficción se ocupa de personajes conflictivos y lo que más  da ganas de escribir son personajes claroscuros, si no hacemos un documental o un folleto sobre lo bueno que es vivir en determinadas iglesias, pero esto es una ficción con  conflictos, con contradicciones y lo que nos interesa mostrar son personajes así. Los pastores no son todos así y si alguno creyó que se hablaba de algo general tiene que ver con el desconocimiento de lo que es la ficción.

La ficción muestra particularidades con personajes específicos para esa historia, El Reino no da cuenta de lo que son todos los pastores evangélicos ni de los fieles, que no son los protagonistas de la historia. El protagonista es este pastor, el poder que está por encima y que manipula, los servicios de inteligencia, la justicia y otras cosas más allá de las religiones. 

La serie El Reino es ficción como comenta su autora, pero lo que no es ficción es el avance de estos sectores y las alianzas globales que estrechan. El feminismo y el colectivo LGTBIQ+ conquistaron derechos a costa de años de lucha organizada y ante eso, algunos sectores prepararon la contraofensiva. Como se detalla en la “Cartografía argumentativa de los sectores fundamentalistas/ conservadores”, escrita por Victoria Pedrido con la colaboración de María Alicia Gutiérrez, es “un plan ecuménico, un proyecto civilizatorio, con la pretensión de retorno a un orden natural desafiado”.