Expresiones de la Aldea, Notas Centrales

BITÁCORA DE PANDEMIA


Hojear sin juzgar el cuaderno de bitácora de viaje en esta pandemia en el que diferentes y distantes personas escriben reflexiones y sentires de esta historia

La Opinión/ La Voz del Sud

Nos asomamos al cuaderno de viaje en pandemia de Jorge Aguilera, él es psicólogo y Jefe de la Unidad de Reinserción Social Regional Metropolitana. Gendarmería de Chile (Servicio de Prisiones)

Las primeras sensaciones cuando se declaró la pandemia fueron de miedo, temor, ansiedad, angustia, incertidumbre respecto a la vida propia y de mis seres queridos, y respecto al futuro inmediato.

Hubo un quiebre y un cambio de paradigma respecto al pensar y sentir nuestra existencia

Desde lo personal, al inicio de la pandemia y hasta hace poco tiempo atrás nos encontrábamos en cuarentena total, sin poder salir de nuestro hogar, con toque de queda, militares en las calles, todos los servicios cerrados.

Este encierro prolongado trajo consecuencias para toda la comunidad, muchas de las cuales se extienden y observan hasta ahora. 

Las dinámicas relacionales se vieron alteradas, afectando la salud mental de las personas, observando agotamiento y cansancio en la cotidianidad. Desde el punto de vista profesional, también se vieron afectadas las relaciones interpersonales entre pares y jefaturas; en tanto con nuestros/as usuarios/as de atención (población penal condenada), también trajo diversas consecuencias negativas, entre ellas, deficitario manejo en la resolución de conflictos, problemas conductuales, riñas, entre otros.

También estas dificultades se observan en la vida diaria, mayores niveles de impulsividad en la gente, baja tolerancia a las frustraciones, dificultades económicas en los sectores más vulnerables de la sociedad, aumento significativo en los trastornos mentales, tales como depresión, angustia, crisis de pánico. Aumento de casos de VIF, separaciones maritales, crisis económica, cierre y quiebra de muchos microempresarios y trabajadores/as independientes.

Me han asombrado muchas cosas, la fragilidad del ser humano frente a situaciones límites como la pandemia, las graves consecuencias en la salud mental de la población producto de la soledad y el encierro, las muertes diarias de seres humanos que finalmente se traducen en un número más en la estadística, el sufrimiento de miles y miles de personas por las pérdidas sufridas, la vulnerabilidad de un importante segmento de la población que no cuenta con las condiciones mínimas de subsistencia.

La realidad de Chile hoy es que ha terminado el estado de excepción constitucional, ya se acabaron las cuarentenas y un importante porcentaje de la población se encuentra vacunada con dos dosis, más la dosis de refuerzo. A fines de septiembre comenzó la vacunación para niños de 6 a 12 años (el segmento de niños de 12 a 18 ya está vacunado)

Todo comienza a normalizarse, trabajo presencial, colegios en modalidad mixta (presencial/remoto).

Prevalecieron en el país las personas pro vacuna, con un 80% de la población país ya vacunada, y eso incluye a la población penal que también lo está.

Los que estamos con las dos dosis, más la dosis de refuerzo, tenemos “pase de movilidad”, lo que nos permite acceder a eventos masivos, mayores aforos, libertades de desplazamiento, entre otras cuestiones.

Estoy convencido de la capacidad del ser humano de aprender de las experiencias, espero que esta experiencia traumática nos fortalezca, nos haga más humanos, más solidarios y empáticos con el dolor ajeno.

“La pintura del Gran Covid”, por Bill Bensley.