Expresiones de la Aldea

Si no sabés qué es el talento…va por acá

Columna de Iris

Su temprana vida reconoce dos hechos ineludibles. El primero de ellos da origen al artista: alrededor de los tres años se le descubre una notable habilidad musical con un piano de juguete, luego refrendada en el instrumento verdadero de un vecino. Eso determinará que su educación musical formal termine muy pronto: a los doce años ya era profesor de teoría y solfeo.

El otro suceso no le concierne, pero lo marca: sus padres emprenden un viaje a Europa y el niño desarrolla un síntoma que le decolora la cara, en lo que se presume un vitíligo o síndrome de Alezzandrini. Allí parece encontrarse el punto inicial de una personalidad sensible en extremo que derivará en un hombre genial. Más tarde, Eduardo Falú descubriría que el niño tenía “oído absoluto” al reconocer que un re de su guitarra estaba desafinado. Charly termina la primaria y el profesorado de piano al mismo tiempo.

Después de escuchar a Los Beatles en una experiencia que juzgó trascendental al explicar que “hasta ese momento el mundo era en blanco y negro; a partir de entonces fue a todo color”, entendió que detrás de esa aparente simpleza efervescente se escondían algunos manejos musicales de sumo interés para un oído entrenado como el suyo. Allí encontró un universo en permanente expansión (Rolling Stones, Bob Dylan, The Zombies, Procol Harum, Jimi Hendrix y muchos otros), que tendría una réplica en Argentina con el advenimiento de Los Gatos, Almendra, Tanguito y Manal.

En la investigación de esos mundos se topó con Carlos Alberto Mestre (Nito) en el aula de música del Colegio Dámaso Centeno. Cada uno tenía su banda (To Walk Spanish la de Charly, The Century Indignation la de Nito) y resolvieron fusionar ambas con la idea de construir algo más grande.

Se presume que Sui Generis se formó cuando los años sesenta comenzaban a despedirse. Ya en los setenta con algunos recitales encima, y con la sombra de la conscripción sobre varios de sus miembros, los padres empiezan a requerir alguna definición sobre el futuro de sus hijos. Pierre Bayona es el manager con amplios contactos en el rock que les consigue algunos trabajos remunerados y finalmente los hace entrar en el círculo de Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, mientras que por otro lado traban amistad con León Gieco, Raúl Porchetto y otros nuevos chicos del barrio rockero. Charly y Nito aparecen como teloneros.

Se foguea como tecladista ocasional de La Pesada; debuta discográficamente con Cristo Rock de Raúl Porchetto y, por fin, Charly consigue grabar en horas muertas el estudio el debut de Sui Generis. Vida se edita en 1972 y logra un éxito fulminante al vender 80 mil copias, algo inédito desde Los Gatos. Canción para mi muerte, Necesito, Natalio Ruiz, Mariel y el capitán, y Cuando comenzamos a nacer, se incorporan de inmediato al repertorio popular. Un año más tarde, Sui generis repite la hazaña con Confesiones de invierno, un disco menos adolescente, más profundo y más ambicioso, que Rasguña las piedras y Aprendizaje, combinados con temas de una exquisita madurez como Cuando ya me empiece a quedar solo. Sui Generis se convierte en el grupo más popular del rock argentino, tocan todos los fines de semana en clubes, bailes y ciudades del interior…

Y esta crónica copiada de viejas publicaciones podría seguir, y falta todo, hay para escribir un libro entero. Es la historia de uno de los mejores músicos de la Argentina. Uno de los mejores artistas. Absolutamente genial. Ya sé que no es mi onda. Ya sé que soy más vieja que él. Sin embargo…las veces que canté Inconsciente colectivo… y tantos temas.

Las veces que celebré y me conmoví con Charly. En el 82 con Mercedes Sosa, y cuando graba con Milton Nascimento en Brasil, y Pubis angelical, y Yendo de la cama al living, y Clic modernos, y Piano bar, Parte de la religión, Cómo conseguir chicas, Filosofía barata y zapatos de goma.  Seminare, Eiti Leda, La grasa de las capitales. 

Hace unos días cumplió 70 años. Toda la presentación en el CCK (qué notable es la labor de nuestra Verónica Fiorito) fue impactante, magnífica, emocionante, conmovedora. Y lo de Fito Páez en el Colón, otro tanto. No voy a nombrar a tres bobos que discutieron no sé qué cosa. Siempre aparecieron en la vida de Charly.  Menos mal que hay talentos del calibre de Charly en la Argentina, de otro modo todo sería más insoportable.