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TED ED CLUBES: Estudiantes que toman la palabra

Un proyecto para trabajar en las aulas propuesto por TED. La experiencia de una docente

Por Eliana Cabrera

TED (Technology, Entertainment, Design) es una organización sin ánimo de lucro dedicada a las “Ideas dignas de difundir” (del inglés: Ideas worth spreading). Fue ideado por Richard Saul Wurman, quien fundó la organización junto a Harry Marks en 1984 en forma de conferencia, evento que se mantuvo de forma anual hasta 1990. Es conocida por su congreso anual (TED Conference) y sus charlas (TED Talks o TEDx) organizadas por personas particulares, y autorizadas con anterioridad, que pueden encontrarse en YouTube o en forma de podcasts.

¿Es posible acercar estas actividades a las aulas escolares?

Clubes TED-Ed es una iniciativa educativa que busca ayudar a que las ideas de los y las jóvenes y adolescentes sean escuchadas. Se trata de un programa para que grupos de estudiantes de entre 12 y 18 años, junto con sus docentes, atraviesen un proceso parecido al que llevan adelante oradores y oradoras de las conferencias y charlas TED, culminando con un evento final presentando la grabación de su presentación o transmisión en vivo de la charla de chicos y chicas en las redes de la organización.

¿Cómo participar? En la página web www.clubesteded.org se encuentra toda la información necesaria y acceso charlas y experiencias vividas por distintos grupos de docentes y estudiantes. El proyecto puede ser realizado por cualquier institución formal o no formal, de forma gratuita, con una inscripción previa a través de la cual se obtiene una licencia anual a nombre del directivo o docente encargado.

Una vez aprobado, los y las docentes acceden a capacitaciones previas dictadas por el equipo de TED Ed. Las clases posteriores para los y las estudiantes son impartidas solamente por el personal docente de la institución educativa, y debe haber al menos un facilitador cada 20 chicos y chicas, aunque lo recomendable es que el equipo conste de más profesores o formadores para enriquecer el proceso y amenizar las tareas. El Club consta de 10 encuentros de 60 a 80 minutos y la duración aproximada es de tres meses, dentro del mismo ciclo lectivo.

Sofía Granero es profesora de lengua y literatura en la escuela generativa “Universo D-Mentes” de la Ciudad de San Luis. Junto con un grupo de colegas docentes fue facilitadora del proyecto Clubes TED Ed en esa institución durante 2020 y 2021, de forma extracurricular.

¿De qué se trata Clubes TED Ed? ¿Por qué decidieron proponerlo en la escuela?

La propuesta tiene que ver con llevar las charlas que todos conocemos de TED específicamente al área de la educación. La idea es que cada estudiante busque su interés, lo que lo apasiona, encuentre una idea que crea que puede cambiar o aportar algo al mundo y desde ahí construir su propia charla.

Decidimos trabajarlo en la escuela porque encontramos la capacitación y está buena porque vas haciendo los mismos ejercicios que después van a hacer los estudiantes, entonces te das cuenta de que son divertidos, son dinámicos, te proponen pararte en el aula de otra forma, construir el conocimiento desde otro lugar más protagonista, y eso lo ven los estudiantes también. Te permite entrar en la teoría y en las habilidades lingüísticas de una manera más divertida, más lúdica, más dinámica.

– ¿Cómo fue el trabajo con tus estudiantes? ¿Qué procesos o dificultades atravesaron?

Los y las estudiantes se acercaron muchísimo durante estos dos años. Por lo general, la primera dificultad con la que se enfrentan es encontrar qué le interesa y apasiona, que no es una pregunta fácil. Ahí se traban bastante, tenemos diversas actividades y juegos para buscar qué les apasiona pero es la primer dificultad. Una vez que encuentran qué es lo que les gusta y de qué quieren hablar, la segunda dificultad sería la hoja en blanco. Suelen decir “yo no tengo las palabras” o “no sé cómo ordenar lo que tengo en la cabeza”, “no sé cómo expresarlo”. Yo trabajé mucho con técnicas de escritura como el “fluir de la conciencia”, que no es algo que te da la capacitación, pero está bueno, por eso me parece fundamental que haya algún profe de lengua en el proceso.

Una vez que ya tienen su charla y están contentos con eso, obviamente pararse en el escenario es la otra gran dificultad. Pueden hacerlo de distintas formas y eso está bueno porque se va adaptando. Hemos tenido estudiantes que han escrito su charla y no se han presentado porque no se sentían en el momento para pararse en el escenario, estudiantes que presentaron su charla pero que la han leído (se ha escuchado su voz pero no se han visto ellos), algunos que han presentado un video dando la charla y estudiantes que se han parado en el escenario y la han dado en vivo. Eso se adapta al proceso que cada uno tiene y me parece que es lo bueno: no es un único camino que siguen todos sino que se va personalizando.

– ¿Cómo respondieron al proyecto? ¿Qué impacto creés que tuvo?

Hay respuestas muy diversas, el proceso de cada uno es único. El primer año participaron diez chicos y chicas y este año casi el doble. Siempre responden muy bien, desde quienes pasan la primera parte del proyecto pero no llegan a escribir la charla, porque a veces hay cuestiones de maduración o procesos que todavía no están listos, y quienes llegan a hacer la charla y presentarla. Siempre la respuesta es muy positiva, les preguntamos cómo se sintieron y si lo volverían a hacer, y la respuesta es de felicidad, mucho orgullo, ganas de volver a hacerlo. Tenemos estudiantes que no hablaban en clase y que se pararon en un escenario frente a un montón de personas a hablar en vivo; estudiantes que tras la pandemia llegaban diciendo que tenían que repetir de año porque no habían aprendido nada y que terminaron participando de esta actividad, que es extraescolar, y la rompieron en el escenario. Tiene una respuesta muy positiva porque son ellos los protagonistas y ellos quienes van haciendo todo, se paran desde un lugar diferente al del aula.

– ¿Le recomendarías la experiencia a más docentes?

Sí, hay que hacerla porque está buena y es gratuita, no hay que pagar nada.

Desde TED te brindan todas las herramientas y ayuda para hacerlo y lo que genera en la escuela y entre colegas y estudiantes es super positivo, te invita a ver la educación desde otro lado, a entender que las habilidades se aprenden haciendo y ¿qué mejor oportunidad que aprender a escribir y expresar tus ideas que arriba del escenario? Me parece tremenda oportunidad. La forma en que los estudiantes responden a otros espacios curriculares y al aula es diferente, son más autónomos, más seguros, se involucran más, traen dudas, proponen cosas.

Es un impacto más concreto y que se ve al finalizar el proyecto que dura tres meses, o sea que se podría realizar dos veces al año. Algo importante es que se trabaja con facilitadores; como docente lo que se hace es facilitar al estudiante llegar a su charla pero sin imponerle nunca un tema ni intervenir demasiado. El proceso de obtener su charla se va construyendo con un esquema de “burbujas y puentes” (que después me llevé al aula porque está buenísimo), te organiza un montón para escribir. En la redacción van surgiendo cuestiones de ortografía que van corrigiendo e interiorizando mucho más que cuando se trabaja en el aula y se les da un texto aislado o que es de su interés pero que no es algo que escribieron ellos, así que no tiene el mismo impacto.

Esto también me sirvió para ir puliendo esas cosas, trabajar con la postura, proyección de la voz, cómo pararse para hablar, cómo argumentar…un montón de cuestiones teóricas de lengua que veo que las aprenden muchísimo más en este proceso que por los juegos que uno puede plantear dentro del aula.