La Aldea y el Mundo, Notas Centrales

Desde tierra adentro, al mundo

Por Eliana Cabrera

Que internet y las redes sociales nos acercan no es una novedad. La globalización llegó a su punto máximo de desarrollo cuando la tecnología logró que personas, culturas y consumos de diferentes tipos estén disponibles para cualquiera que lo desee, con tan solo ver el celular o la computadora. Pero, ¿no es real que, habiendo tanto por ver del mundo y su diversidad, los contenidos que se nos presentan muchas veces son demasiado parecidos, con predominancia yankee y personas hegemónicas luciéndose en las pantallas? El algoritmo, que es un conjunto de “normas” que determinan que un contenido se muestre más en una plataforma, o no, a veces nos juega una mala pasada. Sin embargo, es posible escarbar en las redes sociales y encontrar a personas que crean y comparten contenidos que son interesantes y que sostienen una suerte de activismo con respecto a la visibilización de culturas y formas de vivir y habitar sus territorios.

El acceso a internet, si bien no es del todo democrático y justo aun, permite que usuarias como Albertina Sacaca compartan su día a día. Se trata de una joven de 22 años que pertenece a la cultura quechua y vive en Bolivia. Se convirtió en una personalidad reconocida en TikTok gracias a su humildad y honestidad al compartir contenido sobre su hogar y costumbres de su región.

Con humor, Albertina expone las condiciones de vida que existen en la zona que habita, en una casa de adobe, con falta de agua, sin medios para calentarse que no sea el fuego, sin baño o elementos para cocinar. En uno de sus contenidos en TikTok: “tutorial de cómo bañarse si no tienes agua”,muestra cómo hacerlo con un tacho, agua calentada al sol y una piedra. Si bien no romantiza los escasos recursos, la tiktoker comparte con franqueza su día a día, asumiendo esas condiciones de vida y mostrando cómo logra resolverlo en la cotidianeidad con su familia, pero espera que este trabajo la ayude a cumplir su sueño de estabilidad económica y una casa para su familia. Además, también comparte con sus seguidores, que ya son más de seis millones, recetas autóctonas como ch’arquipapa, masaco de plátano o chambergo.

También cómo buscar miel de abeja o cómo cocinar sin cocina, ollas platos o dinero, donde muestra cómo cocinar algunas verduras en un horno de tierra, o cómo se vive el carnaval de Bolivia. De esta forma, no solo denuncia con humor las condiciones de vida de quienes viven en el campo, sino que también visibiliza y valida su cultura.

Samela Sateré Mawé es otra comunicadora y activista ambiental indígena oriunda de Manaos, capital del Amazonas en Brasil. A través de su cuenta de Instagram, se ha encargado de relatar lo que pasa en “Terra Livre”, el mayor campamento indígena de Brasil, convocado todos los años por pueblos originarios en Brasilia, donde se proclamaron en contra de las políticas de Bolsonaro que afectan la Amazonia y sus derechos en general.

La joven afirma que deben usar la tecnología a su favor para convertirla en una herramienta de lucha. En sus redes sociales se la puede ver con vestimentas tradicionales y participando de marchas, congresos y conversatorios representando la defensa de su pueblo y comunicando lo que puede llegar a pasar si proyectos de ley como los referidos a la explotación minera siguen avanzando.

Así como existen grandes luchas, hay otras que son pequeñas, pero importantes para quienes las sostienen. Doña Ángela es una cocinera mexicana que acumula muchas vistas, incluso más que otros reconocidos chefs. En su canal de YouTube y redes sociales “De mi rancho a tu cocina” enseña recetas típicas de México desde el rancho, mostrando cómo prepara desde cero las comidas, incluida la búsqueda de la materia prima y cosecha. También enseña cómo preparar remedios naturales, y en sus últimos videos todos los preparativos para el Día de los Muertos, festividad típica de la zona.

Toda Latinoamérica tiene historias por contar, formas de vida diversas y enriquecidas por costumbres ancestrales que aún se conservan en algunos pueblos. Por fortuna, existen quienes encuentran en las redes sociales no solo una forma de entretenimiento sino también una herramienta de visibilización, denuncia, enseñanza y perpetuación de costumbres y valores que desean defender.

Buscar estas cuentas y consumirlas es una forma de romper el algoritmo de las redes y empezar a (re)descubrir nuestros propios territorios y culturas.

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