Expresiones de la Aldea, Notas Centrales, San Luis, Tertulias de la Aldea

Invasiones a San Luis

José Santos Ortiz

Por Guillermo Genini (*)

Poco se sabe en la historia provincial sobre el impacto que causaron las aciagas jornadas que rodearon las dos invasiones que sufrió San Luis en 1821 por parte del General José Miguel Carreras y sus hombres. Esto es llamativo pues su conocimiento remite a las primeras obras historiográficas que escribieron los principales historiadores puntanos. 

En las fragmentadas visiones que aporta Juan W. Gez en “La Tradición Puntana” de 1910 y como un relato mejor estructurado en “Historia de San Luis” de 1916, las invasiones de Carrera, la primera de marzo de 1821 y la segunda de julio y agosto de ese mismo año, se describen como una agresión bárbara y despiadada. Este modelo fue repetido con variantes por Urbano Núñez en su “Historia de San Luis” de 1968. 

Sin embargo, poco después Reynaldo Pastor en “San Luis. Su callada y gloriosa gesta” publicado en 1970 nos presenta un panorama más complejo y contradictorio. Este autor puntano tuvo acceso a documentación del Archivo Histórico de San Luis, actualmente desaparecida, que da cuenta de notables acciones del invasor.

Si bien Carrera venía precedido de una terrible imagen provocada por el saqueo del pueblo de Salto en la Provincia de Buenos Aires provocado por sus montoneros e indios aliados que conformaban su “Ejército Restaurador” y del sangriento Combate de Las Pulgas ocurrido el 11 de marzo de 1821, sin duda logró cierto grado de apoyo en algunos sectores enemistados o distanciados del Gobernador José Santos Ortiz, que presionados o amenazados por las tropas montoneras, debieron plegarse a sus deseos. Estos eran abastecerse en San Luis y engrosar sus tropas para marchar lo más pronto posible hacia Chile cuando se abriera el paso por la Cordillera de los Andes.

Tras vencer a las fuerzas combinadas de Cuyo en el combate de Río Cuarto, en donde dio muerte al General Bruno Morón, Carrera se dirigió a la ciudad de San Luis y haciendo gala de un juego que combinaba astucia política y amenaza militar, reunió a un corto número de vecinos y en una simulación de asamblea hizo elegir a José Gregorio Giménez como Gobernador, aduciendo que la provincia estaba acéfala por la huida del Gobernador Ortiz. 

Según los documentos consultados por Pastor, se acusó a Ortiz de provocar la guerra contra el Ejército Restaurador, destruir la paz y tranquilidad de la provincia y abandonar sus funciones a causa de su “escandalosa fuga”, además de obedecer las órdenes de Bernardo de O’Higgins, por entonces Director Supremo de Chile. Ya fuera bajo la justificación del miedo a sangrientas represalias o a tibias especulaciones políticas, Giménez y otros notables puntanos parecieron secundar los planes carrerinos. 

Así da cuenta Pastor que Renca fue atacada por “Meneses y Sanabria” junto a montoneros de Carrera, que el juez pedáneo de Nogolí Tomás Sepúlveda prestó auxilios a Carrera y que se alentaba a otros jueces rurales a plegarse en su apoyo. Finalmente, este apoyo se concretó en la constitución de un pequeño contingente militar puntano que al mando de Giménez, a quien Pastor no duda en calificarlo como “adicto” a Carrera, lo acompañó cuando a fines de agosto de 1821 abandonó la ciudad de San Luis para alcanzar la cordillera. 

En este contexto se produjo un extraordinario documento que permite vislumbrar una situación poco conocida en la historia provincial. Se trata de un llamamiento escrito por el Gobernador Ortiz donde hizo un inquietante y dramático llamamiento a los puntanos para que no se plegaran a favor de Carrera, recordándoles sus crímenes y ultrajes. Una copia manuscrita de este documento inédito se encuentra preservada en el Archivo del Brigadier Facundo Quiroga en Buenos Aires, de donde la transcribimos:

“Don José Santos Ortiz, Gobernador Intendente de la Provincia de San Luis a sus habientes:

Paisanos beneméritos: aún no ha abandonado Vuestro Gobernador el empeño de defendeos, pues no ha cerrado la sagrada obligación que con tanta libertad encomendasteis a su cuidado. En vano el agresor de los pueblos ha ocupado el suelo desnudo del vuestro, en vano tienta vuestras virtudes con mentidas promesas, en vano os proclama que os acojáis a su protección y que nadie os presione sino él, y en vano se ha creído dotado de infames luces que vosotros para engañaos: cabalmente en los mismos pasos que da para conseguirlo descubre su hipocresía, y sus hechos desmienten sus palabras. Acordaos mis amigos de la dulce paz que disfrutabais cuando Don José Miguel Carrera acompañado de los infieles pisó nuestro territorio: se perdió vuestro sosiego, os precisó a andar errantes por los bosques, se hizo dueño de vuestras propiedades, violó las mujeres de vuestros amigos, y derramó la sangre de vuestros hermanos.

Yo con mis ojos he presenciado la Campaña de Córdoba por donde ha pasado la manga de sus tropas homicidas, no se ven sino casas desiertas, no se hallan sino cadáveres de inocentes y culpados, no se advierte sino miseria, hambre y desnudes, y finalmente no se oyen sino clamores que alternan los pobres a quienes ha damnificado con los miserables que sufren el castigo condigno a la culpa de habérsele reunido. Yo, mis amados paisanos no ceso vuelvo a decir en el trabajo de libertaos. Acabo de recibir comunicaciones de San Juan, Mendoza y los Llanos que ya marchan en nuestro socorro: el Excelentísimo Señor General Bustos solo aguarda ciertos artículos que ya no tardan para marchar con 500 soldados de línea que ya están reunidos en la Villa: con ellos volaré en vuestra defensa y en el ínterin es preciso que pongáis en ejercicio vuestras virtudes patrióticas y seáis dóciles a mi voz el benemérito Capitán Don Isidro Suasti a quien la malicia ha querido desacreditar me ha acompañado y servido en mis peregrinaciones: estoy seguro que su conducta y por lo mismo he venido en comisionarlo como lo hago para que reúna a cuantos decididos quieran defender al País. Para ello le he conferido mis facultades en toda su expresión y así es preciso que lo auxiliéis y obedezcáis para el desempaño de tan sagrado encargo, entendiéndose esta orden con los beneméritos Alcaldes de la jurisdicción quienes deberán reconocerlo por tal comisionado y hacerle guardar las prerrogativas y fueros que le corresponden. 

Él igualmente va instruido de mis determinaciones, relaciones y combinaciones con los referidos gobiernos y encargado de hacerlo entender a todos los buenos puntanos para que no desmayen en la gloriosa tarea de la defensa de su Patria.

Concepción y Agosto 6 de 1821

José Santos Ortiz”

Es mucho lo que se puede aprovechar este documento para la interpretación histórica. Así se deja entrever la debilidad propia de una situación política y militar incierta e inestable que puso en entredicho la autoridad de Ortiz como Gobernador de San Luis. Sin duda, este llamamiento configuró una respuesta ante la asunción de Giménez como nuevo Gobernador de San Luis, sostenido por los fusiles y las lanzas de Carrera, cuando aún no se sabía el alcance y duración de ese apoyo. 

Ortiz usando una pluma ligera, clara y contundente, se coloca en un rol de protector y libertador del pueblo y territorio de San Luis, aunque da cuenta que no posee los recursos para realizarlo y refiere a dos tipos de apoyos que serían claves para lograrlo, uno externo y otro interno. El primero hace referencias a los gobiernos de otras provincias argentinas amenazadas por Carrera, especialmente de Córdoba, mientras que el segundo está representado por el Capitán Isidro Suasti, su “voz” y representante político y militar responsable de organizar la defensa directa contra el caudillo chileno. 

Además, este escrito realizado en la Villa de la Concepción de Río Cuarto, al amparo de las tropas cordobesas del Gobernador Bustos, es rico tanto en calificativos negativos hacia Carrera y sus acciones, como en conceptos nobles y patrióticos cuando se refiere a “los buenos puntanos” a quienes fue destinado este dramático llamamiento. 

Fuente y bibliografía

ARCHIVO del Brigadier General Facundo Quiroga, pieza IV, N° 687.

GEZ, Juan W., Historia de San Luis, tomo 1. Buenos Aires, Weiss y Preusche, 1916.

GEZ, Juan W., La tradición puntana. Bocetos biográficos y recuerdos. Corrientes, Heinecke, 1910.

NUÑEZ, Urbano, VACCA, Duval, Historia de San Luis, tomo 1. San Luis, Godeva, 1968. 

PASTOR, Reynaldo, San Luis, Su gloriosa y callada gesta 1810-1867. Buenos Aires, Artes Gráficas, 1970.

(*) Artículo gentileza de Historiadores de San Luis

José Santos Ortiz.