Virginia Noemí Monteros Folguera,29/08/2021
Mi nombre es Virginia Noemí Monteros Folguera, tengo 34 años. Nací en Buenos Aires, en la maternidad Sardá. Vengo de una familia en extremo disfuncional, padres separados pero ensamblados. Tengo cuatro hermanos, dos de cada matrimonio. Cuando llegamos a Villa Mercedes con mi pareja, con los ahorros que teníamos decidimos comprar una librería que se había fundido. Para resumir, en menos de un año quintuplicamos nuestro capital y nunca dejamos de crecer. Hoy, después de 10 años, seguimos en el mismo lugar y sentamos nuestras raíces. Tuvimos a nuestra hija que hoy tiene 3 años.
Mi infancia estuvo llena de conflictos ya que de niña aprendí a ser adulta, responsable de un niño que solo tenía un año más que yo. A pesar de esa situación recuerdo que solíamos jugar al quemado en la calle y los niños de la cuadra, más que amigos eran familia. Existían los cumpleaños donde comíamos harina para encontrar el caramelo y todavía se jugaba al elástico. Fueron años dorados.
Mi escuela primaria fue uno de mis refugios. Estudié en la escuela pública»Nicolás Avellaneda» N° 35 de Villa Caraza. Fue en el tiempo justo porque mi primera mentora de vida fue mi directora, Enriqueta Gladys Posse de Franco. Una mujer apasionada por la educación y la inserción social de los estratos más bajos de nuestra sociedad. Paralelo a mis estudios oficiales estudié de todo, cualquier curso que terminara con el slogan “rápida salida laboral”. Había comenzado la carrera de Licenciada en Administración en la Facultad de Ciencias Económicas de UBA, pero cuando llegué a Villa Mercedes dejé la carrera. Hoy deseo terminarla para que mi hija me tenga como referente.
Estudié de todo porque quería salir de la pobreza y tenía muy en claro que el vehículo correcto era la educación. Soy emprendedora de alma. Tengo una habilidad clara para la incubación de ideas. La creatividad es parte de mi vida y veo las crisis como oportunidades. Apoyar a los emprendedores para salir de la pobreza es mi propósito de vida, porque es exactamente lo que yo recibí: “APOYO».
Hace un poco más de 3 años atrás esos locos visionarios decían que los negocios iban a dar un giro inesperado. Que los clientes iban a preferir la vida online, cuando aún seguíamos reinventando nuestras vidrieras para atraerlos. Entonces decidí encausarme en la tendencia digital. Hoy doy gracias a esa decisión que me posicionó y me hizo sentar bases sólidas en mi actividad.
Lo bello del conocimiento del ser es que de tanto en tanto surgen quiebres que trabajamos para encontrar una nueva versión de nosotros mismos. La estabilidad financiera significaba para mí tener la posibilidad de ayudar a esos pequeños gigantes que, al igual que yo; anhelaban poder cubrir lo básico para vivir.
Cuando había comenzado la carrera de coach ontológica sólo sabía decir lo que hacía pero no quién era. Aún sigo construyendo y aprendiendo quien soy pero puedo definirme como una mujer madre, emprendedora y apasionada. Responsable y consciente. Aventurera y amante de los desafíos. Planificadora, fuerte y hábil. Con una debilidad por la acción social.
Me moviliza la falta de empatía, una madre que no tiene para darle de comer a sus hijos. Los adultos mayores que pasan frío y se quedan solos. El abuso de autoridad y el doble discurso. Me enoja no saber poner límites a mi hija ¿existirá alguna universidad para aprender a ser madres?
Estoy enamorada de la cultura asiática, principalmente de Corea del Sur, por lo tanto todo lo referido con Asia es lo que hago en mi tiempo libre. Aprender el idioma, cocinar platos típicos y conocer más de sus costumbres.
Mis padres han sido el claro ejemplo de todo lo que “no” se debía hacer. Si tuviera que hilar finito diría que de mi madre aprendí a separar la ropa por color para lavarla. De mi padre la solidaridad, a él nunca le sobraba un peso pero lo que sea que teníamos lo compartía con toda la cuadra. Al final de la historia hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron. No los culpo porque seguramente su propia historia es más trágica que la mía.
A mis amigas las cuento con los dedos de una mano y soy muy feliz por ellas: Victoria Hernando y Xiaomeng Liu, son el reflejo de todo lo que está bien. Mujeres fieles e implacables, que con una sola mirada despliegan artillería pesada.
San Luis es el lugar que me permitió crecer. En menos de un mes nos dieron la habilitación definitiva para nuestro negocio. Además de todo eso, los beneficios fiscales. Es una provincia diseñada para que las personas vivan felices. La limpieza en la ciudad, los paisajes, la cercanía y la simplicidad.
Para nosotros que fuimos recibidos con tanta hospitalidad, cada detalle es notorio. Hoy tenemos nuestra casa propia, nuestra empresa más grande tiene sede central en Villa Mercedes. Pudimos tener nuestra propia radio que más que un emprendimiento fue un deseo. Y así, casi sin pensarlo terminamos echando raíces. Agradecidos de convertirnos en Mercedinos, un poco a su forma y otro tanto a la nuestra.
gran mujer, gran empresaria , gran profesional , Gran amiga
Una mujer hermosa por dentro y por fuera.
Solidaria buena mamá excelente amiga.
Es todo lo que está bien.
Excelente persona, con unos dones increíbles. Con una capacidad inigualable para enfrentar cada desafío que le puso la vida. Agradecida a la vida haberte conocido
Desde que la conoci en la UBA no dejo de sorprenderme… Adelante amiga !!!
Gracias amigo de mi corazón !!! El destino nos cruzó en esa casa de estudios y hoy a pesar de los años el cariño sigue intacto como aquel día !!!
Sos muy grosa sobrina.
Te admiro por cómo supiste salir adelante en la vida. Sos un gran ejemplo para aquellos jóvenes que sienten que sus sueños nunca podrían cumplirse.
Siento orgullo por vos
Vir gracias por tantos momentos compartidos..fer y yo somos los San Valentín de tu bella historia y hoy nos sentimos felices de ver tus pasos al crecer.Besos marcela green
Vir puedo decir ,sos una gran gran cuñada una gran tía siempre estuviste en mis peores y buenos momentos acompañándome .y eso vale oro . Te quiero un montón y amo a mí sobrina . Gracias x tanto.
Una mujer llena de talentos que no duda en brindarnos a los demás para servir, es lo que realmente se puede definir como una líder que deja huella, a pesar de la distancia transmite, enseña y apoya, no es fácil traspasar fronteras pero con su sencillez y a la vez su tenacidad con un enfoque claro si que lo ha logrado, un abrazo desde Colombia.