Tertulias de la Aldea

IN MEMORIAM

Por José Villegas

Nicolás Jofré, este sanfrancisqueño sabio y apasionado nació un 14 de septiembre de 1867 y, durante toda su vida, vivió dedicado a las más notables actividades intelectuales cuyo único objetivo fue el de transmitir sus vastos conocimientos generosamente.

Con Eulalio Astudillo, Raúl B. Díaz y Juan T. Zabala cursó sus estudios secundarios en Tucumán bajo la dirección del eminente maestro Paul Groussac.

Reintegrado a su provincia, mientras desempeñaba altos cargos en la justicia, en el gobierno y el de los elencos educacionales se dedicaba a investigar y documentar los hechos históricos y la actuación de sus principales actores.

Así, con su pluma y su oratoria, nos dejó semblanzas llenas de subjetividades apasionadas sobre aquellos hitos y  los constructores de la puntanidad tales como el General Juan Saá; el General Ivanowski; El capitán Isidoro Torres;  El lancero Ayala;  Juan Pascual Pringles; Don José Borrás; El Doctor Juan Llerena; Olegario V. Quiroga; Juan Barbeito y otros arquetipos.

El Dr. Juan Carlos Saá, en un homenaje póstumo al pie de su tumba en el Cementerio San José, decía: Sé perfectamente que a don Nicolás le hubiera sido grato recordar a sus maestros y a sus compañeros de generación.

Su lista completa es demasiado extensa, por lo que me concretaré a mencionar sólo un grupo de estos últimos, que constituyen una auténtica vanguardia de ciudadanos probos al servicio de la Patria, a fines del siglo XIX y primeras décadas del XX: Eulalio Astudillo, Juan T. Zavala, Eleodoro Lobos, Raúl B. Díaz, Juan M. Garro, Juan W. Gez, Víctor C. Lucero, Tomás Jofré, Cristóbal Pereira, Lucas Olguín, Sinibaldo Vidal, etc., etc., nacidos en los valles de Pancanta, de Carolina, o en las viejas poblaciones sanluiseñas de Saladillo, San Francisco, Renca, El Morro, San Luis o Mercedes, -formándose en medio de grandes dificultades económicas, en centros lejanos de cultura, para descollar después para honra y gloria del terruño en las letras, en la ciencia o en elevadas posiciones en la magistratura, en el gobierno o en la economía.

Este es el ejemplo que deberíamos destacar a la juventud: ni las agitaciones políticas, ni las privaciones económicas, ni mucho menos las limitaciones impuestas por el terruño, fueron obstáculos insalvables para aquellos hombres de talento y de voluntad.

En esa tradición de puntanos esforzados, es donde los jóvenes de hoy deben inspirarse para tomar fuerzas, pues es la suprema escuela de los caracteres sobresalientes.

“Nicolás Jofré no se dejó atraer por el vellocino de oro de la materia, ni por el canto engañoso de las sirenas de la política sectaria; fue fiel a sus ideales de dignificación humana y fue también fiel a la amistad desinteresada, respetando al hombre virtuoso por encima de la emulación natural y las diferencias que siempre imponen los distintos rumbos de la vida”.

No cumpliría cabalmente mi deber de evocación, si no mencionara también algunos nombres ligados entrañablemente en el orden de los afectos de Nicolás Jofré, como fueron el Doctor Teófilo Saá, don Germán Ave Lallemant, Abelardo Figueroa, Marcelino Ojeda, Francisco M. Concha, Antonio y Julio Saá, Domingo Flores, José María Tissera, Agenor Mayorga, Gregorio Gatica, Adrián Núñez, Carlos y Antonio Alric, Esteban P. Adaro, Miguel Otero, Felipe S. Velázquez, Luis Loyola y sus hermanos, y tantas otras personalidades que escapan hoy a mi memoria, pero que estoy seguro mirarán desde el más allá, donde reina la justicia de Dios, este acto de justicia y de gratitud, que se rinde cariñosamente a uno de sus camaradas predilectos, en la ruta interminable del honor y del civismo puntano. Perdonadme esta expresión final de mi devoción personal, inseparable de la realidad con el sujeto que piensa -Nada más.

El Dr. Nicolás Jofré, en plena oratoria, junto al Monumento al General San Martín, en Plaza
Independencia, de la ciudad de San Luis. Foto: José La Vía.